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CAPÍTULO 11

红楼梦故事(西文版) 作者:王国振


CAPÍTULO 11

La chica de la voz suave facilita un material fantástico perdiendo su pañuelo

Jia Yun salió de la Mansión Rongguo y se dirigió a casa. Salió a casa de su tía materna. Su tío se llamaba Bu Shiren. Era propietario de una perfumería.

–Por favor, tío, ¿sería posible que me fiara cuatro onzas de alcanfor de granero y cuatro onzas de almizcle?

–¿Para que las quieres, de todas formas? –carraspeó con desdén Bu Shiren–. No espero que sea para algo serio.

Dejando atrás enfadado la casa de su tío, regresó a casa. Fue a dar de bruces con un borracho. Al mirar más de cerca se dio cuenta de que era su primo Ni Er. No se tomó bien que tropezará con él.

–Ni, viejo amigo, ¡no me pegues! ¡Soy yo! –Al oir su voz, Li Er dejó escapar una risa de borracho:

–Oh– dijo –el joven Sr. Jia. ¿De dónde vienes?

–¡No me preguntes! –Dijo amargamente Jia–. Me tienen de aquí para allá!

–¡No importa –dijo Ni Er– si alguien te ha estado molestando, Sr. Jia, solo dímelo y me las veré con él por ti! Ya me conoces. Ni Er, el diamante borracho. A cualquiera de esta parte de la ciudad que moleste a un vecino de un diamante, no me importa quién sea, te garantizo quitarlo del medio.

Jia Yun procedió a darle cuenta de su entrevista con Bu Shiren. Ni Er estaba muy enfadado:

–Aquí tengo unas monedas de plata. Aquí tienes. Interés: préstamo gratis.

Por la noche, como no había doncellas, Baoyu vio que tendría que servirse solo. Se buscó una taza y estaba a punto de sacar la tetera para echarse algo de té cuando comenzó a sonar una voz justo detrás:

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–¡Permítame, amo Bao!

Baoyu saltó. Su conversación se interrumpió por las risas de Esmeralda y Ola que acababan de entrar al patio con un gran cubo de agua. La doncella corrió a ayudarlas. Se paró a ver a la persona que acababa de salir de la habitación del joven amo y vieron con sorpresa que se trataba de Carmesí. Corrieron al otro lado del edificio a encontrarse con ella.

–¿Qué hacías aquí en su habitación ahora? – le preguntaron acusadoramente.

–No hacia nada– dijo Carmesí–. No encontraba mi pañuelo, así que fui a buscarlo por toda la parte de atrás.

Aún seguían con sus burlas antifonales cuando llegó una anciana con un mensaje de Xifeng.

–Alguien trae a unos trabajadores mañana para plantar árboles, así que tendréis que tener todos especial cuidado.

–¿Quién es el responsable de los trabajadores? –preguntó Ola.

–Un joven llamado "Yun" de arriba de la calle –dijo la anciana.

Carmesí sabía que debía de ser el joven que había conocido el día anterior en el estudio exterior. El nombre le provocó una momentánea agitación en el pecho.

Pasó otro día y la madrina de Baoyu, la anciana madre Ma, se acercó a visitarlos. Fue a la habitación de la tía Zhao. La tía Zhao dijo:

–No será distinto de ahora: Yuanchun y yo nunca podremos competir con la otra. Es como el Dragón Celestial cuando irrumpe en escena. Puedes entender que los adultos se hagan los tontos con respecto a él. No, esta es la que no soporto.

Al pronunciar la palabra "esta" levantó dos dedos. La madre Ma adivinó lo que quería decir, y dijo:


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